Alegaciones al proyecto de integración del Tajo en Toledo

Proyecto CHT

Estas son las alegaciones que desde la Agrupación Naturalista Esparvel hemos presentado al proyecto de integración del Tajo, que desde la Confederación Hihrológica del Tajo, se está promoviendo en la ciudad de Toledo:

En primer lugar queremos destacar que el proyecto tiene intervenciones positivas, como son las reforestaciones de ribera, las consolidaciones de las laderas, la eliminación de las especies invasoras, o el intento de acercar el río a los potenciales usuarios. Sin embargo existe un exceso de grandes actuaciones que distan mucho del principal objetivo según la convocatoria del concurso internacional, ésta es, “buscar una relación armónica entre el río Tajo y el entorno urbano de la ciudad de Toledo”. Y el proyecto acaba derivando en un urbanizado de ribera, en vez de un proceso de armonización que compatibilize la dinámica de las riberas fluviales con las actividades de ocio y disfrute propias de los márgenes de grandes cauces en zonas urbanas.

Una de las actuación estrella es el funicular. Esta actuación recuerda a otras ideas brillantes de nuestros dirigentes, que se dejan encandilar por infraestructuras vistosas de dudosa utilidad y desorbitados presupuestos, como fue en su momento el proyecto de tranvía en la ciudad de Toledo. Al igual que aquel proyecto, que más allá de la “inauguación apetecible” no solucionaba los problemas de conexión de la ciudad, esta nueva forma de acceso al Tajo no facilita de la forma más eficiente el acercamiento al río por parte de los usuarios.

Los accesos naturales y más comúnmente usados son por los extremos Oeste y Este del torno que conforma el Tajo en la ciudad, por el entorno de los baños de La Cava y las ruinas del acueducto romano. El funicular, con un presupuesto de 3,7 millones de euros, tan sólo busca con su ubicación servir un nuevo atractivo turístico a la ciudad. Se ha de recordar que el proyecto no versa sobre nuevas infraestructuras de uso turístico de la ciudad de Toledo, si no de accesibilidad del río para hacer de él una zona de ocio y disfrute de los toledanos.

Las únicas alternativas respecto al acceso, son distintas ubicaciones del funicular, sin plantear opciones que no entrañen tal obra. Como puede ser adecuar determinados accesos existentes para cualquier tipo de usuarios de movilidad reducida, como bien pudiera ser por el paseo del barco del Pasaje.

Tal y como indica el propio estudio de impacto ambiental “El funicular se ha situado en el Paseo del Tránsito porque se trata de una plaza muy visitada debido a su proximidad a la Casa del Greco, a la Sinagoga…”. Esto nos da una idea de las pretensiones de la iniciativa, alejadas del todo de un verdadero acercamiento de los toledanos y demás visitantes de la ciudad al río y con un coste de 3,7 millones de euros.

Esta cantidad se queda en cualquier caso empequeñecida con la otra obra estrella, el salón fluvial de 16,2 millones de euros. Una especie de extrapolación por su intencionalidad con el “Madrid río”. Una gran mole de hormigón a dos alturas, que urbaniza la ribera, desvirtúa su propia naturaleza, y desdibuja para siempre la línea visual del torno de Toledo. Esta es la forma que la Confederación Hidrológica del Tajo entiende que se debe interaccionar con un río, anclando grandes estructuras de hormigón en sus márgenes.

Además los redactores del proyecto parece que se guardan para sí el explicar detenidamente en qué consistirá exactamente la obra, ya que se ha obviado su descripción detallada en el apartado 2.7.1. “Características y dimensiones de las actuaciones propuestas” del estudio de impacto ambiental, a pesar de ser, como clasifica el propio estudio, “una de las actuaciones extensivas más impactantes”. Por lo que es imposible valorar la afección derivada de su construcción sin tener que entrar en el análisis más técnico de los Anexos del Proyecto Básico como son su anejo 7, 8 y 10 relativos al Movimiento de tierras, firmes y pavimentos, y predimensionado de infraestructuras.

El análisis de estos anexos se muestra complejo por la propia estructura de los mismos, pero de ellos queremos destacar, además de lo referido anteriormente sobre el salón fluvial estará constituido por enormes bloques de hormigón, el hecho que para la ejecución del salón fluvial se necesitará la retirada de 24.597,94 m3 de tierras y materia pétrea sobrante, y la incorporación de 16.991,58 m3 para nuevas nivelaciones.

El proyecto contempla la construcción de un camino longitudinal en cada margen del río, acompañado cada uno por una alineación de árboles a lo largo del transcurso del río Tajo a su paso por el término municipal de Toledo. Esta actuación, si bien hace más cercano a los ciudadanos un recurso natural de gran valor como es el río Tajo, puede causar impactos que no han sido convenientemente analizados en el estudio de impacto ambiental, como son la afección a la vegetación y a la fauna.

El estudio de vegetación se ha limitado a un análisis de gabinete de la cartografía e información SIG oficial a una resolución máxima de 1:50.000. La sensibilidad de las zonas de intervención, el reducido ámbito de actuación, y la enorme entidad del proyecto (no olvidemos que presenta una dotación de 90 millones de euros, de los cuales 13,5 millones son de gastos generales y beneficio industrial), hubieran requerido la realización de un inventario propio de la vegetación presente, y en función de éste diseñar la traza de los caminos. Traza que por otro lado no aparece en el estudio de impacto ambiental.

Pero de lo que más adolece el estudio es de un análisis de la afección a la fauna. Existen numerosas especies acuáticas asociadas al río Tajo de constatada presencia en el tramo que transcurre por Toledo, como son la garza real, garza imperial, martinete, calamón, avetorillo, cormorán, y numerosas anátidas. Éstas usan los sotos como zona de nidificación o descanso. El aumento de presión por la transitabilidad en ambos márgenes puede provocar el abandono de estas zonas por parte de las especies referidas.

Por ello tal actuación debe ir acompañada de un análisis de las especies presentes y nichos potencialmente susceptibles de acogerlas. Este estudio debería ser de un año de duración para analizar especies invernantes, estivales y migratorias, así como diferentes comportamientos en la fenología anual. Y en función de sus resultados y en combinación con el estudio de vegetación mencionado anteriormente, se diseñaría la red de caminos propuesto, de forma que se respeten las condiciones de sosiego en las motas y teselas con presencia o potencial presencia de acuáticas u otras especies, mediante el adecuado diseño de la traza de los caminos.

En vez de ésto el estudio de impacto ambiental realiza un simple listado de especies obtenido de las cuadrículas de 10×10 kms existentes en el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente. Igualmente indican haber usado la información de la Consejería de Agricultura, cuando ésta claramente especificó en sus informes previos la necesidad de que el promotor de la actuación realizara sus prospecciones e inventarios propios de flora y fauna (Anexo II Consultas públicas) .

El análisis faunístico se considera de todo punto insuficiente dada la naturaleza y ubicación del proyecto. Las medidas correctoras no evitarán las perturbaciones que la propia implantación de las infraestructuras generarán. Dudamos de la eficacia de la medida referida en el apartado 6.8.3 del estudio de impacto ambiental, sobre un “estudio faunístico de la zona de actuación antes del comienzo de las obras, por parte de un licenciado superior cualificado y de experiencia reconocida, titulado superior, con la finalidad de analizar la posible existencia en la zona de poblaciones de interés faunístico”. Dado que éste se realizará una vez esté aprobado el proyecto definitivo, y no servirá para incorporar cambios en las trazas y diseños aprobados en los caminos.

Por último queremos destacar el alto coste de mantenimiento que supondrán las actuaciones planteadas. El proyecto tan sólo cubre un periodo de garantía de dos años tras la recepción de las obras.

En Toledo se ha podido constatar la ineficacia de la administración para mantener unas infraestructuras sencillas como son las asociadas a la actual senda ecológica del Tajo. Caminos invadidos por vegetación, levantados o arrastrados, casetas para embarcaderos y recreo, como las situadas desde el pontón de Saelices hasta las ruinas de la presa de Daican, completamente deterioradas por su absoluto abandono. Es lógico pensar que unas obras tan complejas, como pasarelas, salones fluviales y un funicular de acceso, tendrán un mantenimiento más costoso. Y somos verdaderamente escépticos con las posibilidades de mantenimiento de tales obras, cuando existen muchas otras infraestructuras de ocio a los que la administración en la ciudad de Toledo no puede hacer frente por sus elevados costos.

No nos gustaría que dentro de unos años Toledo tuviera un bonito funicular fuera de servicio y un espectacular salón fluvial convertido en área marginal, como manifestación de los aires de grandeza de una administración incapaz de gestionar adecuadamente los recursos públicos.

Tampoco nos gustaría que se volvieran a repetir con las plantaciones previstas, las imágenes de las hileras de árboles secos a las entradas y salida de los núcleos por donde transitaba la ruta de El Quijote.

CONCLUSIÓN

Desde Esparvel estamos completamente de acuerdo con proyectos que impliquen la restauración y adecuación de las riberas del Tajo, tan afectadas en una ciudad con Toledo por las actividades asociadas directa e indirectamente a una urbe, invasión del dominio público hidráulico, desequilibrios ecológicos por contaminación de las aguas, presión antrópica de los márgenes. Así como su acercamiento al ciudadano con fines recreativos y de sensibilización ambiental.

Pero estas adecuaciones ecológicas de riberas nada tiene que ver con el que presenta la Confederación Hidrográfica del Tajo con el proyecto “Take me to the River”. Un proyecto de maquillaje verde, y actuaciones estrellas, de inauguración apetecible. Las obras estrella como el funicular o el salón fluvial poco o nada tienen que ver con encontrar una relación armónica entre el río Tajo y el entorno urbano, como anuncian los propios objetivos del proyecto. Más bien es una urbanización de las riberas del Tajo y un aliciente turístico. más.

No podemos evitar pensar que se trata de una compensación por los daños que la planificación hidrológica origina al Tajo a su paso por Toledo, como punto más negro de contaminación hidrológica en todo el transcurso de este río.

Un ejemplo bastante representativo de esta forma de interpretar la adecuación ecológica fluvial la encontramos en una de las actuaciones presentadas en el proyecto, consistente en adecuar el azud de la central de Santa Ana. El propio estudio señala que esto busca una “mejora del funcionamiento hidráulico para evitar o minimizar la formación de espumas producidas actualmente en el salto de agua”. En lugar de afrontar los problemas que originan estas espumas (el bajo caudal proveniente de cabecera del Tajo, y el exceso de contaminantes provenientes del Jarama) se opta por ocultar a la vista sus efectos. Efectos que serán peores de progresar la propuesta del nuevo plan hidrológico, que prevé crear un reservorio de aguas procedentes del Jarama en el embalse de Finisterre, para conseguir mantener el caudal de agua en la ciudad en épocas secas. Una bonita lámina de agua residual que el nuevo azud de Santa Ana evitará remover para no herir sensibilidades.

SOLICITAMOS

Ajustar las actuaciones a unos presupuestos más comedidos, evitando intervenciones que sólo buscan su vistosidad y de dudosa necesidad como son el funicular, o el fastuoso salón fluvial de 19,8 millones de euros.

Realizar adecuados análisis de fauna y vegetación riparia mediante prospecciones e inventarios propios, tal y como se señala en las motivaciones expuestas. Y ajustar las actuaciones de carácter extensivo, como plantaciones o sendas transitables en ambos márgenes a sus conclusiones.

Incluir en el proyecto el costo que supondrá anualmente el mantenimiento de las infraestructuras y las plantaciones, una vez vencido el periodo de garantía de dos años del proyecto.

Y, aunque se escape del ámbito de este proyecto, sería interesante que la Confederación Hidrográfica del Tajo se replanteará lo que entiende por una relación armónica con el Tajo. Adornar los márgenes con bonitos elementos arquitectónicos no mejorarán las lamentables condiciones en las que circula el Tajo por Toledo, ni los desequilibrios ecológicos que ello origina.

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