Revista Esparvel nº 1

El Plan de Riberas de Talavera

diciembre 1, 1999

El proyecto es una canalización del río que no persigue objetivos ambientales

El pasado día 28 de diciembre, la ministra de Medio Ambiente Isabel Tocino, colocaba la primera piedra de las obras correspondientes al proyecto de ordenación de la ribera del Tajo a su paso por Talavera. Con este acto simbólico se iniciaban las obras que durante los próximos años va a llevar a cabo la empresa Dragados y Construcciones.

Quedaban atrás todos los intentos que diversos colectivos sociales han realizado, primero para cambiarlo y segundo para que las afecciones ambientales sean las menores posibles.

En realidad lo mejor que podemos decir del Plan es que no es una actuación ambiental, si no que es una actuación puramente urbanística. Los objetivos reales del mismo son, por una parte “adecentar ” la orilla derecha del río a su paso por Talavera, y por otra proteger a Talavera de posibles inundaciones .

El primer punto parecía obvio, dado que esta orilla está muy degradada y está formada por un fuerte escarpe de escombros que han sepultado la antigua muralla y sobre el cual se han construido cloacas e importantes vías de comunicación. Se ha optado por una obra de encementado con jardineras que, si bien no es ni por asomo una restauración ambiental, no causará daños importantes y posiblemente resulte hasta “bonito”. Lo peor de esta coraza que se levantará es que imposibilita la recuperación de la vieja muralla sepultada por la ciudad.

El segundo objetivo parecería aún más necesario. La confluencia del Tajo y el Alberche es un punto de alto riesgo de inundaciones. El asunto es que más que proteger a la Talavera actual, se pretende impedir la inundación de la Talavera futura, que ya está creciendo hacía el Alberche y que seguramente será el escenario de un nuevo “bum” urbanístico y comercial. Para ello se construirá un malecón de protección, que se retranqueará 10 metros de la orilla, y se dragará la orilla derecha a su paso por Talavera, eliminando las interesantes islas que allí existen. La justificación del dragado es que se necesita un desagüe muy rápido, de otra forma en una crecida, las aguas podrían vencer el muro. Lo lógico hubiera sido no permitir jamás construir en esa zona, pero Talavera nunca ha brillado por la sensatez de su ordenación urbanística.

No es un plan ambiental porque no analiza ni soluciona los problemas ambientales del río, como el antiguo vertedero municipal y las numerosas graveras que aún socavan su cauce y márgenes. Tampoco se proponen soluciones para las múltiples escombreras y vertederos ilegales, ni se planifican ni protegen las áreas de interés ecológico, como las islas que se encuentran entre los puentes; ni se pretende recuperar áreas degradadas, como la antigua zona de baño de los arenales, en donde se construirán unos graderíos de dudosa utilidad y difícil mantenimiento.

Para vestir ambientalmente el proyecto se sometió el mismo a un más que confuso trámite de información y estudio ambiental, en el que no se contemplaron los efectos geodinámicos que provocaría el dragado del cauce, la protección del patrimonio histórico artístico, ni la solución de ninguno de los problemas ambientales enumerados. En definitiva, el Plan de Recuperación de la Ribera a su paso por Talavera es un plan de Canalización del río Tajo que encubre otros objetivos que nada tienen que ver con el medio ambiente. No nos extraña en absoluto porque es botón de muestra de un Ministerio de Medio Ambiente que tras su nombre ampara multitud de proyectos agresivos e impactantes sobre un patrimonio natural que debería proteger.

Es paradójico que cuando en Europa se ha abandonado esta concepción hidráulica de los ríos y se está procediendo a romper diques y canales e intentando recuperar el divagar de los mismos, aquí estemos repitiendo sus mismo errores.

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