El pasado trimestre fue especialmente significativo para Esparvel. La asociación celebró sus 40 años de trabajo en defensa de la naturaleza compartiendo con la ciudadanía una semana de actividades culturales y divulgativas en Toledo.
Las jornadas se desarrollaron en el Centro Cultural San Clemente, que durante cinco días se convirtió en punto de encuentro para la reflexión ambiental, el cine documental y el debate científico. Del 1 al 5 de diciembre, socios, simpatizantes y público general participaron en una programación que combinó proyecciones, conferencias y coloquios.
La semana comenzó el lunes con la proyección de la película Iberia, naturaleza infinita, un recorrido visual por la riqueza natural de la península que destacó por la calidad y belleza de sus imágenes. Tras la proyección tuvo lugar una charla-coloquio con su director, Arturo Menor, también socio fundador de Esparvel. El encuentro resultó cercano y emotivo, combinando reflexiones sobre el rodaje con recuerdos de los inicios de la asociación y del camino recorrido en estas cuatro décadas.
El martes fue el turno de la reflexión científica con la conferencia de Fernando Valladares, titulada “Las macrogranjas y los efectos de la ganadería industrial”. La intervención abordó con rigor el impacto ambiental y social de este modelo productivo, generando un debate participativo entre los asistentes sobre uno de los asuntos más relevantes de la actualidad ambiental.
El miércoles ofreció una experiencia diferente y profundamente sensorial. Carlos de Hita presentó la conferencia-audición “Con el oído de un búho”, en la que el público pudo adentrarse en el mundo sonoro de la naturaleza. A través de grabaciones y explicaciones didácticas, la sesión permitió descubrir la importancia de la escucha como herramienta para conocer y proteger la biodiversidad.
El jueves se proyectó el documental Vidas irrenovables, centrado en los impactos negativos que determinados macroproyectos eólicos y fotovoltaicos están generando en entornos rurales españoles. El coloquio posterior permitió analizar los retos de la transición energética y la necesidad de una planificación que garantice la protección de los ecosistemas y de las comunidades locales.
La semana concluyó el viernes con la proyección de Barbacana, la huella del lobo. El documental puso el foco en la importancia ecológica del lobo y mostró experiencias reales de coexistencia con la ganadería. El coloquio final estuvo marcado por la participación activa del público y por la voluntad de avanzar hacia soluciones que compatibilicen conservación y actividad humana.
Durante estos cinco días, Esparvel no solo conmemoró su 40 aniversario, sino que reafirmó su compromiso con la divulgación, el pensamiento crítico y la defensa del medio natural. La celebración fue, ante todo, una oportunidad para reflexionar sobre el camino recorrido y para seguir sumando esfuerzos en favor de un futuro más sostenible.






