El pasado domingo 12 de octubre, el Grupo de Senderismo Joven de Esparvel volvió a calzarse las botas para disfrutar de una jornada inolvidable en la Sierra de Gredos. En esta ocasión recorrimos una ruta circular con salida en Arenas de San Pedro, pasando por La Parra y el Santuario de San Pedro de Alcántara, un itinerario que combinó naturaleza, historia y espiritualidad en un entorno de gran belleza.
Entre montañas, arroyos y castaños
La mañana comenzó temprano, con el grupo reunido en Talavera de la Reina antes de poner rumbo hacia Arenas. Desde allí iniciamos la marcha bajo un cielo despejado, con el murmullo del río Arenal acompañándonos durante los primeros pasos. La senda ascendía suavemente entre robledales, castaños centenarios y huertos serranos, con las primeras luces del día filtrándose entre las hojas.
La Sierra de Gredos nos recibió en todo su esplendor: los picos brillaban a lo lejos, el aire olía a tierra húmeda y resina, y el canto de los arrendajos rompía el silencio de la mañana.
La Parra y el encanto de los pueblos serranos
Tras algo más de una hora de marcha alcanzamos La Parra, una pequeña pedanía de Arenas de San Pedro, con sus calles empedradas, casas de piedra y balcones floridos. Allí hicimos una breve parada para descansar, reponer fuerzas y disfrutar del ambiente tranquilo del pueblo, que parece detenido en el tiempo.
Desde La Parra continuamos por antiguos caminos ganaderos, siguiendo el curso de un arroyo que nos condujo hacia uno de los rincones más emblemáticos de la zona: el Santuario de San Pedro de Alcántara.
El Santuario de San Pedro: silencio y legado
Rodeado de bosques y cruzado por el río Arenal, el Santuario de San Pedro de Alcántara se alza en el lugar donde el santo vivió sus últimos años de retiro y oración. Visitamos la iglesia, el pequeño museo y el entorno del convento, un espacio donde la piedra, el agua y el silencio invitan a la reflexión. Algunos compañeros aprovecharon para conocer la cueva del santo, un rincón de recogimiento que ha inspirado a peregrinos y caminantes durante siglos.
De vuelta a Arenas: risas, pasos y paisajes
El camino de regreso descendía entre pinares y praderas, regalándonos vistas espectaculares del valle del Tiétar. A cada paso, la conversación, las risas y el compañerismo hicieron más ligera la ruta. La jornada transcurrió con un ambiente excelente, propio de un grupo que comparte la pasión por el campo y las ganas de aprender de cada salida.
De vuelta en Arenas de San Pedro, cerramos la ruta con una comida improvisada al aire libre, comentando los mejores momentos del día y planeando ya las próximas aventuras.
Un día para recordar
El balance no pudo ser mejor: buena compañía, paisajes imponentes y la sensación de haber conectado con un entorno que une naturaleza y patrimonio. La ruta circular de Arenas de San Pedro nos recordó que caminar juntos siempre es más que hacer kilómetros: es compartir caminos, historias y experiencias.
Desde Esparvel seguimos apostando por el senderismo como una forma de conocer, respetar y disfrutar nuestro entorno.
¡Hasta la próxima ruta!






